Muchas preguntas

Es hora de tomar una decisión sobre una posible reubicación y hay muchos aspectos por considerar con tu pareja y/o con tu familia, mucho que pensar. 

Será sin duda una aventura pero......que tal será el país y la ciudad a dónde iremos? es un buen momento en nuestras carreras o un paso positivo para el que va a tomar el trabajo como expatriado? que pasará con los planes profesionales de quién irá como acompañante? encontraremos un buen colegio para nuestros hijos? cuánto tiempo nos iremos? que haremos con nuestros objetos personales mientras nuestra ausencia? y las mascotas? encontraremos un buen apartamento o casa? podrán nuestros papás irnos a visitar? Estas son solo algunas de las tantas preguntas que enfrentamos cuando se nos presenta una oportunidad para cambiar de país.

Leí alguna vez que los expatriados son viajeros apasionados, sin duda lo son pero la reubicación no es un viaje convencional. Como expatriado debes enfrentar muchas cosas que un viajero no debe enfrentar: debes pelear con la empresa de telefonía porque tu factura no corresponde a tus consumos, debes arreglar la estufa que se dañó, debes comprar flores si te gustan para decorar, debes preocuparte por tu situación migratoria y leer la letra menuda de los contratos de seguros, debes planear y ejecutar nuevos proyectos personales, entre muchas otras.

Un expatriado se queda en el mismo sitio por un largo rato y debe resolver los mismos asuntos que alguna vez tuvo en su antiguo hogar, sus días se vuelven rutinarios y el tráfico lo pone igualmente impaciente, pero además de quedarse en un mismo lugar también tiene una gran capacidad para conocer a profundidad una cultura, para conectar con nuevas personas y hacer amigos entrañables y para echar raíces que (a pesar que en algún momento deberán arrancarse para partir de nuevo) dejarán en su corazón una marca para siempre.

Por esto, talvez, además de las preguntas prácticas que hablé al inicio, hay otras muy personales que pienso que es igualmente importante hacerse: como te sientes de formar un nuevo hogar en una ciudad que no conoces? seré capaz de hacer amigos? y mis o nuestros hijos se adaptarán? sabes que vas a dejar un poco de tu corazón y alma en el otro país? quiero dejar mi relativa comodidad por una experiencia llena de altos y bajos? 

Son pregunta muy válidas y es importante hablar sobre estos sentimientos con tu pareja y con tus hijos. Son muchos temas prácticos para pensar pero sin duda el proceso es emocional y hablar de lo que se viene abiertamente va a ayudarte para desde el inicio tomarlo como un proceso real. Así, cuando ya estés en tu nueva ciudad y sientas que estás desubicado, intranquilo o triste (porque pasará algunos días),  recordarás que ese era uno de los grandes retos y que a pesar de eso, todos en tu casa te entenderán y sabrán de lo que hablas. Que no obstante, vendrán a tu mente también los grandes objetivos que se trazaron y con esto de nuevo la tranquilidad. 

La parte emocional será clave y no sobra conversar de tus miedos y expectativas antes de partir. Hazte preguntas, muchas preguntas, pero no solo prácticas sino emocionales, tu corazón será muy importante en tu nuevo destino y estar preparado para esta gran aventura hará que sea aún más maravillosa.